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Queen Guitar Rhapsodies

Gozando las delicias y sorpresas del Perú

- Mi semana en el Festival Internacional de Guitarra en Lima -

Por Carlos Bonell
(Traducción de Luis Ñopo Olazábal)


Es posible que ustedes no lo sepan pero mucho de mi tiempo en festivales de música lo paso con las manos alrededor de un cuchillo y un tenedor, en vez de una guitarra. Estar sentado frente a la mesa toma una parte apreciable de mi tiempo en estos eventos. Y, ¿quién soy yo para quejarme? E igual fue esta semana en Perú, con sorpresas sobre la mesa, más allá de ella, y aún debajo de ella.

Llegué a Lima el sábado 8 de septiembre para participar en el Festival Internacional de Guitarra Vivace Peru, donde también participarían Alisson Alipio (Brasil), Mauricio Opazo (Chile), Víctor Hugo Ñopo (Director del Festival), Dúo Matices (flautista Flor Vega Guerrero y guitarrista Hugo Castillo Vargas, ambos de Perú), Daniel Morgade (Uruguay) y un servidor de Londres, Inglaterra. Mi viaje me llevó desde México, aún en medio del verano. Soy un distraído y por eso había pasado por alto un detalle: Perú se encuentra en el hemisferio sur, y por lo tanto estaba llegando al final del invierno. Debo decir que me sentí algo absurdo al salir del aeropuerto en una noche fría de invierno y con una brisa congelante, luciendo un sombrero de Panamá y una chaqueta ligera, pero puse buena cara para agradar a mis encantadores anfitriones Víctor Hugo Ñopo y su esposa Rocío, quienes habían venido a mi encuentro para llevarme al hotel.

Si ustedes creen que las coincidencias son parte de un plan secreto, entonces disfrutarán ésto. Por casualidad, la última persona con quien hablé antes de mi salida del aeropuerto de la Ciudad de México fue Simone Iannarelli, el maravilloso guitarrista y compositor italiano, con quien me encontré camino a la puerta de embarque. Él llegaba y yo me iba. Por casualidad también, la primera persona con quien hablé a mi arribo al aeropuerto de Lima fue el mismo taxista que me trasladó durante mi primera visita a Lima el año pasado. Juntos tratamos de hacer nuestro mejor camino a través de varios puntos de control de la policía y de puestos privados de guardias de seguridad, en un viaje espeluznante pero legal, a través de una zona portuaria fuertemente vigilada. Me sentí como un héroe en una de las novelas exóticas de Graham Greene, pero ésa es una historia para otro momento. Pues bien, allí estaba, parado justo delante de mí, cuando salía por el pasadizo de la llegada de pasajeros. ¡Ese es el conductor, no Graham Greene! Yo les pregunto, ¿significan algo estos encuentros casuales? Y si así fuera, ¿qué con ello?

De las coincidencias que sorprenden a las sorpresas que no son coincidencia: Lima es una ciudad grandiosa, con edificios gubernamentales post-independencia, codeándose mucho con una arquitectura de estilo español neoclásico muy ornamentada. Con Londres, comparte la tendencia gris del cielo cubierto con interminables capas de nubes día tras día, matizado con una fina y persistente llovizna. Sorpresa número dos: Lima muestra todos los
signos de una prosperidad recién descubierta, y aún en desarrollo. Sorpresa número tres: La cocina peruana es exquisita. Cuando tengan la oportunidad, prueben el pescado crudo y semi-crudo con influencia japonesa con un toque peruano; prueben el Anticucho, que está hecho con trozos de corazón de res; prueben la lúcuma, una fruta verde y chica con una pepa brillante en el medio; prueben un vaso de Pisco Sour, una bebida alcohólica dulce y espumosa, hecha con Pisco que es un destilado de la uva, fuerte y vigorizante, una sola copa pues dos les irán a la cabeza, y tres los noquearán. ¡Esto es lo que yo pensaba a medida que disfrutaba del sabor, y no más, del Pisco a la hora del almuerzo el día de mi última presentación! ¿Es la cocina peruana la siguiente en seducir nuestros paladares en todo el mundo?

Otra sorpresa: mientras disfrutaba de un tiempo libre para pasear por la zona de Miraflores de Lima, recordé los cafés parisinos y el Montmartre de antaño. Allí, en el Café Haiti Haiti, pude ver -¿cómo decirlo delicadamente?- algunas personas con apariencia poco usual, incluyendo un hombre muy excéntrico y peculiar con el cabello gris ondulado que combinaba con un traje gris también, con una rosa en la solapa y una mirada penetrante en su ojo (en ambos ojos en realidad). Daba la impresión de ser distinguido y aterradora la vez. Al preguntar a mis anfitriones, resultó ser un poeta muy conocido.

Pero ya basta de hacer turismo. No estaba en Lima como turista sino para tocar, enseñar y ser presidente del jurado en el concurso (de guitarra). Para mi programa extendido del martes, elegí tocar los cinco preludios de Villa-Lobos, la suite en E-menor de Bach, la chacona en A mayor de Weiss, música de Tárrega, El Polifemo de Oro de Smith-Brindle y para cerrar dos de mis arreglos de los Beatles, Strawberry Fields y Here Comes The Sun, después de lo cual noté el público muy animado. Como piezas fuera de programa toqué mis arreglos de Yesterday y Los Cuatro Muleros. Para mi primer concierto en Perú presenté una mezcla de repertorio, y finalicé con mi toque personal de arreglos de los Beatles y de música española. Toqué con una guitarra hecha por Juan Menduiña, la misma que usé en Derry a fines de agosto. Esta vez no fue amplificada, y su proyección y calidad de sonido fueron muy impresionantes.

Usted debe estar impaciente por saber cuál fue la sorpresa que aguardaba cautelosamente debajo de la mesa, a la que me he referido en el principio. Fue un dulce y pequeño pájaro parecido a un gorrión que picoteaba las migas que caían de la mesa de mi desayuno en la terraza del hotel. Creo que le caí bien, pues al tercer día voló hasta la superficie de la mesa y brincó con sus dos piernas a pocos centímetros de mi mermelada.

Y más allá de la mesa, ¡volvamos al Festival! La Orquesta Nacional de Guitarra del Perú, con alrededor de catorce músicos, generó un sonido verdaderamente maravilloso. Está dirigida por Daniel Morgade, quien supo sonsacar un tono cálido y profundo de cada uno de estos muy finos músicos, muchos de ellos jóvenes profesionales. El Festival está en su infancia, aprovechando el entusiasmo de una fraternidad local creciente, y de un público extraído de los amantes de la música de todas las edades y orígenes, deseosos de explorar lo nuevo. Su emoción era tangible; me llenó de energía y me inspiró en mis presentaciones. Y solamente eso, querido lector, hizo que valiera la pena realizar este viaje a la tierra de Attahuallpa, el Rey Sol, el último emperador de los Incas.

14 de septiembre, Lima, Perú

Printed from: http://www.carlosbonell.com/blog/?p=1632 .
© 2017.

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